Las 8 decisiones que definen un datacenter

Planificar un datacenter requiere tomar 8 decisiones técnicas que condicionan el proyecto completo: (1) ubicación física, (2) nivel de disponibilidad (Tier I-IV), (3) capacidad inicial y proyectada, (4) eficiencia energética (PUE objetivo), (5) tipo de refrigeración, (6) tipo de UPS y respaldo, (7) arquitectura de cableado, (8) sistema de gestión y monitoreo. Cada una de estas decisiones interactúa con las demás y debe tomarse de forma coordinada.

El estándar de referencia internacional para datacenters es TIA-942 (del 2017, sucesor del TIA-942-A), que define requisitos de sitio, arquitectura, electricidad, refrigeración, telecomunicaciones, seguridad y gestión. También se usa el estándar Uptime Institute Tier Standard, que clasifica los datacenters en Tier I (básico), Tier II (con redundancia N+1), Tier III (mantenimiento concurrente) y Tier IV (tolerancia a fallas 2N).

Para la mayoría de las empresas medianas y grandes en Argentina, un datacenter Tier II o Tier III es suficiente. Tier IV (que duplica el costo de construcción por la redundancia 2N completa) se reserva para datacenters de misión crítica bancaria, telecom o gobierno. La elección correcta del Tier al inicio del proyecto evita sobrecostos posteriores y define el SLA que el datacenter podrá ofrecer.

Sitio físico: ubicación, tamaño y riesgo

La ubicación del datacenter debe considerar cuatro factores de riesgo: (1) riesgo sísmico (en Argentina, las zonas de mayor riesgo son Mendoza, San Juan y Salta), (2) riesgo de inundación (cercanía a ríos, costas, zonas bajas), (3) riesgo de incendio forestal o industrial, (4) riesgo de acceso (zonas con cortes frecuentes de energía, comunicaciones o rutas). Un buen sitio está alejado de zonas industriales peligrosas, en zona sísmica baja o media, y con buena conectividad a fibra metropolitana.

El tamaño se calcula en función de la capacidad inicial y proyectada a 10 años. Una regla práctica: prever 1 m² de superficie técnica por cada 5-8 kW de carga informática. Para un datacenter de 200 kW (mediano), se necesitan 25-40 m² de sala blanca, más 1.5-2x ese espacio para áreas técnicas (UPS, baterías, grupos electrógenos, enfriadoras, cuarto de operaciones, taller, depósito).

La altura libre del piso al cielorraso debe ser mínimo 3 m (ideal 4 m) para permitir piso técnico de 60-90 cm y cielorraso de retorno de aire de 80-120 cm. La carga estructural del piso técnico debe ser 12-15 kN/m². Las puertas deben ser dobles (1.80 m de ancho) para ingreso de racks grandes. Y el sitio debe tener acceso a dos fuentes de energía eléctrica independiente y a dos rutas de fibra óptica distintas.

Capacidad, refrigeración y UPS

La capacidad de un datacenter se mide en kW de carga informática (servidores, storage, red) y en racks. La densidad por rack varía: 3-5 kW/rack para servidores estándar, 8-12 kW/rack para servidores blade o convergence, 20-30 kW/rack para racks con GPUs (IA, machine learning). El cálculo de capacidad total debe prever crecimiento del 15-20% anual durante los primeros 5 años.

La refrigeración tradicional usa equipos de precisión (CRAC/CRAH) con setpoint 22°C ± 2°C y humedad 50% ± 10%. En datacenters medianos se usan enfriadoras con agua helada y unidades CRAH con humectación. Para altas densidades (>15 kW/rack) se requiere refrigeración por pasillo caliente/hot aisle containment, refrigeración en-rack o, en casos extremos, refrigeración líquida (in-row o direct-to-chip).

El sistema eléctrico es crítico. Se compone de: (1) alimentación desde dos líneas eléctricas independientes de la distribuidora, (2) tableros de transferencia automática (ATS), (3) UPS online doble conversión con baterías (autonomía 5-15 minutos), (4) grupo electrógeno diésel (autonomía 12-72 horas según tanque), (5) tableros de distribución con redundancia 2N para Tier IV o N+1 para Tier II/III. La capacidad del UPS debe cubrir el 100% de la carga informática + 20% de margen.

Racks, canalización y cableado

Los racks estándar en datacenter son de 19" de ancho, 42U o 48U de altura, 600x1000 mm o 800x1200 mm de profundidad. La disposición típica es en filas con pasillos frontales (cold aisle, 1.2 m) y traseros (hot aisle, 1.0-1.2 m). La separación entre filas es 1.2 m cold + 1.0 m hot. Cada rack debe tener dos PDUs (uno por fase o uno por línea eléctrica) con monitoreo de consumo por outlet.

La canalización en datacenter sigue TIA-942 con tres jerarquías: (1) MDA (Main Distribution Area) donde están los switches core y routers, (2) IDA (Intermediate Distribution Area) opcional para grandes datacenters, (3) HDA (Horizontal Distribution Area) donde están los switches de acceso Top-of-Rack (ToR). La conexión entre MDA, IDA y HDA es por fibra óptica OM4/OS2; la conexión entre HDA y servidores es por cobre CAT6A o fibra.

El cableado overhead (overhead tray) es preferible al bajo piso técnico en datacenters modernos porque facilita el acceso, permite mejor gestión térmica (no obstruye el flujo de aire del piso técnico) y reduce el riesgo de desconexiones accidentales. Se usan bandejas separadas para cobre, fibra óptica y eléctrico, con código de colores (cobre azul, fibra naranja/juego, eléctrico negro/rojo).

Gestión, monitoreo y operación

Un datacenter sin sistema de gestión DCIM (Datacenter Infrastructure Management) es un datacenter ciego. El DCIM monitorea: (1) consumo eléctrico por rack/PDU/linea, (2) temperatura y humedad por sensor, (3) estado de UPS, baterías y grupo electrógeno, (4) caudal de agua y estado de enfriadoras, (5) accesos físicos y cámaras CCTV, (6) inventario de racks, equipos y puertos, (7) capacidad disponible para nuevas cargas.

BLGNet recomienda implementar DCIM desde el día 1, con sensores ambientales en cada fila (no solo en el cuarto técnico), monitoreo de corriente por PDU con lectura a nivel de outlet, y dashboards accesibles para IT, facilities y seguridad. Los datos históricos permiten optimizar el setpoint de temperatura, identificar racks sobrecargados y planificar crecimiento.

La operación diaria requiere procedimientos documentados: (1) protocolo de acceso físico con doble autenticación (tarjeta + biometría), (2) registro de entradas y salidas, (3) procedimiento de cambios (change management) con aprobación previa, (4) procedimiento de respuesta a incidentes con roles definidos, (5) simulacros periódicos de fallo eléctrico y de refrigeración, (6) auditoría anual de cumplimiento TIA-942 y del plan de mantenimiento.